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¿Cómo identificar los aromas del vino?

Respuesta rápida

Identificar aromas es una habilidad que se entrena con práctica y método. Los aromas del vino se clasifican en primarios (de la uva), secundarios (de la fermentación) y terciarios (del envejecimiento). Entrenar con kits de aromas, frutas frescas y especias acelera enormemente el proceso.

Respuesta detallada

Uno de los mayores placeres del aprendizaje enológico — y también uno de los que más pereza dan al principio — es el entrenamiento olfativo. Sin embargo, hay buenas noticias: el olfato es el más entrenable de los sentidos, y con los métodos correctos, los progresos son rápidos y gratificantes.

Primer principio: la memoria olfativa se construye con referencias concretas. Para reconocer el aroma de la grosella negra en un Cabernet Sauvignon, primero tienes que haber olido grosellas negras de verdad (o mermelada de grosella, o un caramelo de grosella). El cerebro solo puede reconocer lo que ya conoce. Por eso, el entrenamiento olfativo más eficaz no consiste solo en oler vinos, sino en oler el mundo: frutas, especias, flores, tierra húmeda, madera, cuero, café, chocolate, hierbas aromáticas.

Segundo principio: los aromas del vino se ordenan en familias que facilitan la identificación sistemática. Las principales familias aromáticas son: frutas rojas (cereza, frambuesa, fresa, granada), frutas negras (mora, ciruela, arándano, grosella negra), frutas blancas (manzana, pera, melocotón, albaricoque), frutas tropicales (piña, mango, maracuyá, lichi), flores (rosa, violeta, jazmín), especias (pimienta negra, clavo, canela, regaliz, vainilla), vegetales (pimiento verde, tomillo, laurel), tierra y mineral (arcilla, pedernal, yeso, trufa), madera (cedro, caja de puros, roble tostado), y terciarios de envejecimiento (cuero, tabaco, setas, cera, miel).

Tercer principio: el kit de aromas. Existen kits de entrenamiento olfativo (Le Nez du Vin es el más famoso) con pequeños frascos que contienen los aromas más comunes del vino en forma concentrada. Son herramientas de entrenamiento valiosas, especialmente al principio.

Cuarto principio: cata con consciencia. Cada vez que bebas vino, dedica 30 segundos antes de beber a oler activamente y a poner en palabras lo que percibes. No importa si te equivocas: el ejercicio de nombrar es lo que activa y refuerza la memoria olfativa.

En la tradición mediterránea, los aromas del vino conectan con el territorio: el Rioja huele a garriga castellana, el Albariño a mar gallego, el Monastrell a sol levantino. Esa conexión sensorial entre el vino y el paisaje que lo produce es uno de los conceptos más bellos de la enología.

En expertvin.be — con tiendas en 20hVin (La Hulpe) y La Cave du Lac (Genval) — ofrecemos catas guiadas donde entrenamos el olfato juntos, de forma práctica y sin jerga innecesaria.

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