¿Cuáles son los crus del Beaujolais?
Respuesta rápida
El Beaujolais tiene diez crus: Moulin-à-Vent, Morgon, Fleurie, Chénas, Brouilly, Côte de Brouilly, Saint-Amour, Juliénas, Chiroubles y Régnié. Son los vinos más serios de la región, elaborados con Gamay sobre suelos graníticos, con mayor complejidad y capacidad de guarda que el Beaujolais Nouveau.
Respuesta detallada
Cuando muchos piensan en Beaujolais, piensan inmediatamente en el Beaujolais Nouveau, ese vino festivo que llega cada tercer jueves de noviembre con gran ruido mediático. Pero los verdaderos tesoros de la región son sus diez crus, vinos que merecen toda la atención del catador serio y que representan una de las mejores relaciones calidad-precio del panorama francés.
El Beaujolais se sitúa al sur de Borgoña, con un clima más cálido y suelos que varían del granito (en los crus del norte) a la arcilla y caliza (en el sur). La cepa única y exclusiva es el Gamay Noir, una variedad que en suelos graníticos expresa una complejidad sorprendente: frutos rojos vibrantes, flores, especias, y esa famosa textura 'soyeuse' (sedosa) que hace del Beaujolais un vino extraordinariamente bebible.
Los diez crus se sitúan en el norte de la región, sobre suelos de granito y esquistos. Moulin-à-Vent es considerado el más poderoso y longevo — sus mejores botellas pueden envejecer diez años o más y desarrollar complejidad casi borgoñona. Morgon, especialmente su parcela Côte du Py, produce vinos de gran personalidad mineral y frutal. Fleurie, con su nombre evocador, da vinos más perfumados y delicados. Chénas, el más pequeño de los crus, ofrece finura y elegancia. Brouilly y Côte de Brouilly rodean el Monte Brouilly con estilos complementarios. Saint-Amour es el cru más septentrional, fresco y floral. Juliénas y Chiroubles completan el conjunto con sus caracteres propios.
La vinificación en maceración carbónica semi-intacta es técnica habitual en Beaujolais y explica esa textura frutal, ese color vivo y esa facilidad de beber desde joven. Pero los mejores productores de crus —como Marcel Lapierre (referencia del movimiento natural), Jean-Louis Dutraive o Daniel Bouland— trabajan con vinificaciones más tradicionales que dan vinos de mayor profundidad.
Para el maridaje mediterráneo, el Beaujolais es extraordinariamente versátil: charcutería, quesos frescos, paellas, arroces, incluso servido ligeramente fresco en verano. Una de las grandes alegrías sencillas del mundo del vino.