¿Cuáles son los mejores vinos australianos?
Respuesta rápida
Australia produce algunos de los tintos más concentrados y expresivos del Nuevo Mundo: el Shiraz del Barossa Valley y del Hunter Valley son sus insignias, junto con el Riesling del Clare Valley, el Chardonnay de Margaret River y el emblemático Penfolds Grange. Es un país vitícola de enorme diversidad estilística.
Respuesta detallada
Australia es el continente vitícola de los extremos. Desde los áridos valles del interior hasta las frescas costas del sur, el país produce una gama de vinos que abarca desde los tintos más voluptuosos y especiados del planeta hasta algunos de los blancos más elegantes y precisos del hemisferio sur. Con más de 65 regiones vitícolas reconocidas y un espíritu de innovación permanente, Australia es para el explorador del vino un territorio siempre sorprendente.
El Shiraz australiano —la versión local de la Syrah— es la firma más reconocible del país: en el Barossa Valley, sobre suelos de arcilla roja y piedra caliza, produce tintos opulentos, de color granate oscuro, con aromas de mora, ciruela confitada, chocolate negro, eucalipto, especias y una estructura corpulenta que los hace perfectos para la guarda. Penfolds Grange, elaborado desde 1951 por Max Schubert y considerado el vino australiano más icónico, es una referencia mundial. Pero el Hunter Valley, más al norte, produce Shiraz de estilo completamente diferente: más ligero, con notas terciarias de cuero, tierra y especias que recuerdan a la Syrah del Ródano.
El Riesling del Clare Valley y del Eden Valley es quizás la joya más subestimada de Australia: seco, mineral, cítrico, con una acidez cortante y una longevidad extraordinaria, este Riesling sin ninguna presencia de madera es uno de los blancos más fascinantes del mundo. El Chardonnay de Margaret River, en Australia Occidental, produce blancos de gran elegancia y equilibrio, con una frescura que desafía el cliché del vino australiano caluroso y alcohólico.
Para el español curioso, Australia es también el país del Grenache añejo del Barossa —unas viejas cepas de Garnacha plantadas por emigrantes españoles en el siglo XIX que producen vinos únicos en el mundo.