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¿Por qué algunos vinos blancos son dulces?

Respuesta rápida

Los vinos blancos son dulces cuando la fermentación no convierte todo el azúcar de la uva en alcohol. Esto puede lograrse deteniendo la fermentación artificialmente, usando uvas sobremaduras muy concentradas en azúcar, o aprovechando la podredumbre noble (Botrytis cinerea) que deshidrata y concentra la uva.

Respuesta detallada

La dulzura en los vinos blancos no es un accidente sino el resultado de técnicas concretas y, en muchos casos, de condiciones climáticas muy específicas que el viticultor sabe aprovechar con sabiduría. Hay básicamente cuatro vías para obtener un vino blanco dulce de calidad.

La primera es la vendimia tardía: dejar la uva en la cepa más tiempo del habitual para que concentre sus azúcares. Las uvas se arrugan, pierden agua, y el mosto resultante es tan rico en azúcar que las levaduras no pueden fermentarlo todo. En España, el Moscatel de Alejandría en Valencia o Málaga se vinifica frecuentemente por este método. En Alsacia (Francia) o en el Rin alemán, los Spätlese y Auslese son ejemplos clásicos.

La segunda vía, y quizá la más espectacular, es la podredumbre noble o Botrytis cinerea. Este hongo benigno —que requiere condiciones muy específicas de humedad matutina y calor vespertino— perfora la piel de la uva, deja evaporar el agua y concentra azúcares, ácidos y glicerina. El resultado son vinos de una complejidad alucinante: miel, azafrán, melocotón confitado, jengibre. El Sauternes francés es el rey de este estilo; España tiene joyas similares en el Duero con algunas elaboraciones de Bodegas Alejandro Fernández o en zonas húmedas del Penedès.

La tercera técnica es el pasificado: secar las uvas al sol o en cámaras de ventilación para concentrar sus azúcares antes de prensarlas. El Malvasía de Sitges, el Moscatel Pasas de Málaga o los vinos de paja de Jura siguen este método ancestral.

Finalmente, los vinos generosos dulces (como el Pedro Ximénez de Jerez o el Moscatel de Setúbal portugués) se obtienen añadiendo alcohol vínico durante la fermentación —la llamada mutación— que mata las levaduras y preserva el azúcar. El resultado es un vino rico, denso y con una longevidad extraordinaria.

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