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¿Por qué el vino tinto deja manchas moradas en los labios y los dientes?

Respuesta rápida

Las manchas moradas del vino tinto se deben a los pigmentos antocianínicos de la uva, que se adhieren al esmalte dental y a la mucosa labial gracias a los taninos del vino. La acidez abre los microporos del esmalte y facilita la penetración. Es inofensivo pero visible, especialmente con vinos muy jóvenes y concentrados.

Respuesta detallada

Las manchas de vino tinto en labios y dientes son uno de esos efectos secundarios del placer vinícola que generan más risas en la sobremesa —y más horror en el baño antes de volver a saludar a los invitados. Pero más allá de la anécdota social, el mecanismo que las produce es química fascinante.

El esmalte dental tiene una estructura microscópicamente porosa. A pesar de ser el tejido más duro del cuerpo humano, presenta microporos y fisuras invisibles a simple vista. Cuando bebemos vino tinto, tres agentes actúan en sinergia: la acidez del vino (pH 3,0 a 3,8) ataca ligeramente el esmalte y dilata esos microporos; los taninos, naturalmente «pegajosos» por su capacidad de unirse a proteínas, crean una especie de base adhesiva sobre la superficie dental; y finalmente las antocianinas (los pigmentos rojos-violáceos del vino) penetran en esos microporos ancladas por los taninos. El resultado es ese tono grisáceo-violáceo que aparece progresivamente con cada copa.

No todos los vinos manchan igual. Los más jóvenes y concentrados —un Malbec argentino potente, un Monastrell de Jumilla, un Tannat uruguayo— son los mayores «manchadores» porque tienen más antocianinas libres y taninos más enérgicos. Los vinos más envejecidos manchan menos porque las antocianinas se han estabilizado formando polímeros con los taninos, que ya no migran tan fácilmente. Un Gran Reserva de Rioja con 10 años de botella manchará menos que el mismo vino bebido en su juventud.

Los consejos prácticos para minimizar el efecto: beber agua entre copas para diluir los pigmentos, comer pan o queso que actúan como abrasivos suaves, y no cepillarse los dientes hasta pasados 30 minutos de haber bebido (el esmalte está temporalmente más vulnerable a la acidez). Hay pastas dentales específicas diseñadas para neutralizar los pigmentos del vino, muy populares en los círculos catadores.

Y si estás en una sobremesa animada y todos los dientes de la mesa están morados: enhorabuena, la noche va bien.

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