expertvin
·Informativo

¿Qué es el vino naranja?

Respuesta rápida

El vino naranja (orange wine) es un vino blanco elaborado con maceración prolongada de las pieles — igual que un tinto, pero con uva blanca. El contacto del mosto con las pieles durante días, semanas o incluso meses le da ese color ámbar-naranja y aromas de frutos secos, cúrcuma, piel de naranja y té, con taninos propios de un tinto ligero.

Respuesta detallada

El vino naranja es probablemente el estilo vinícola más antiguo del mundo — y paradójicamente uno de los más modernos en términos de popularidad. En Georgia, en el Cáucaso, los qvevri (ánforas de terracota enterradas en el suelo) se usan desde hace 8.000 años para la vinificación con maceración larga de las pieles blancas. La UNESCO inscribió esta tradición georgiana en el Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2013.

El proceso es simple de describir pero complejo de ejecutar: uvas blancas se fermentan con sus pieles (pepitas y a veces raspones) durante períodos que van de unos pocos días hasta 6-12 meses. Durante esta maceración, los taninos, los pigmentos carotenoides (que dan el color naranja) y los compuestos aromáticos se extraen al vino. El resultado es un vino de color ámbar-naranja-cobre, con una estructura tánica que un blanco convencional nunca tendría, y un perfil aromático radicalmente diferente: frutos secos (nuez, avellana, almendra), piel de naranja confitada, cúrcuma, jengibre, té oxidativo, miel.

Las grandes regiones del vino naranja son Georgia (Rkatsiteli, Mtsvane), Friuli-Venezia Giulia en Italia (Ribolla Gialla, Pinot Grigio del productor pionero Josko Gravner), Eslovenia (Movia) y el Collio italiano. Pero también hay productores extraordinarios en España: En Mora de Beseit (Teruel), Jorge Navascués elabora vinos naranjas de Garnacha Blanca de viñas viejas de alta montaña que son referencia mundial.

El maridaje del vino naranja es quizás el más emocionante de toda la gama vinícola: tiene la estructura tánica para acompañar carnes blancas y quesos curados (como haría un tinto ligero), la acidez para los pescados azules y los platos especiados (como haría un blanco), y la complejidad para la cocina de fermentados (kimchi, miso, encurtidos, garum) donde los blancos y los tintos convencionales se pierden. La cocina de fusión asiático-mediterránea ha encontrado en el vino naranja su compañero ideal.

Available in

FAQ