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¿Qué necesito para organizar una cata de vinos perfecta en casa?

Respuesta rápida

Para una cata en casa necesitas: buenas copas de cristal fino, agua mineral sin gas, pan o galletas neutras, buena luz, un bloc de notas y, sobre todo, vinos interesantes y ganas de compartir. Lo técnico importa menos que la curiosidad y la buena compañía.

Respuesta detallada

Organizar una cata de vinos en casa es una de las experiencias más satisfactorias que puede vivir un aficionado al vino. Y a diferencia de lo que mucha gente cree, no se necesita ni una bodega repleta ni conocimientos de sommelier para hacerla memorable. Lo que sí se necesita es algo de organización y mucho entusiasmo.

El equipamiento mínimo imprescindible son las copas. Aquí no hay atajos: una copa adecuada (tipo ISO Inao, universal o de vino blanco/tinto según el caso) cambia radicalmente la experiencia del vino. El cristal fino, sin plomo, sin grabados decorativos que distraigan la vista, con tulipa suficientemente cerrada para concentrar los aromas —este tipo de copa, que se encuentra fácilmente en tiendas de menaje o de vino, es la mejor inversión que puede hacer un aficionado. Calcula al menos una copa de calidad por participante y por tipo de vino a catar.

El agua mineral sin gas es imprescindible: sirve para enjuagar la copa entre vinos y para limpiar el paladar. No uses agua con gas (las burbujas interfieren con la percepción) ni agua del grifo fuertemente clorada. El pan blanco tipo baguette o las galletas water cracker son perfectos como neutralizadores del paladar; evita el queso fuerte o el embutido intenso si buscas neutralidad (aunque siempre puedes hacer una segunda ronda con maridaje, que es la parte más divertida).

El orden de los vinos es importante: sirve siempre de más ligero a más intenso, de más joven a más añejo, de más seco a más dulce. Así el paladar no se fatiga y cada vino puede expresarse sin la sombra del anterior. Las porciones: entre 5 y 8 cl por copa y por vino, no más —para poder probar 6 u 8 vinos sin superar el consumo razonable.

El formato más divertido para una reunión entre amigos es la cata ciega temática. Cubre las botellas, asigna números y deja que cada uno escriba sus impresiones antes de la gran revelación. Las sorpresas son siempre reveladoras: el «vino barato» que gusta a todos, el «vino caro» que defrauda, el «vino raro» que resulta ser el favorito de la noche. Estas veladas son las que crean recuerdos —y las que convierten aficionados en apasionados.

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