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¿Qué vino maridar con un filete con patatas fritas?

Respuesta rápida

Un tinto con cuerpo y taninos firmes es la pareja perfecta para un filete con patatas fritas: un Rioja Crianza, un Ribera del Duero joven o un Cabernet Sauvignon de Penedès funcionan de maravilla. La grasa de las patatas y la proteína de la carne se equilibran con la estructura del vino.

Respuesta detallada

El maridaje del filete con patatas fritas es uno de los más universales y placenteros de la gastronomía cotidiana. En España, este clásico aparece en tabernas, restaurantes de barrio y mesas familiares, y merece un vino a su altura: no un gran reserva de colección, sino un tinto honesto, sabroso y con suficiente carácter para acompañar la contundencia del plato.

El principio básico del maridaje en este caso es la complementariedad de texturas: la grasa de las patatas fritas y los jugos de la carne necesitan un vino con acidez y taninos que «limpien» el paladar entre bocado y bocado, dejándolo fresco y listo para el siguiente. Un vino demasiado suave o sin estructura se perderá junto al plato; un vino excesivamente tánnico y poderoso puede resultar agresivo.

El Rioja Crianza (Tempranillo con 12 meses de barrica) es quizás la elección más clásica y acertada en España: sus taninos integrados, su acidez media y sus notas de fruta roja y vainilla crean una armonía instantánea con la carne a la plancha. El Ribera del Duero Roble o Crianza ofrece más intensidad y una nota de cuero y especias que realza el sabor del filete.

Para quienes prefieren variedades internacionales, un Cabernet Sauvignon de Penedès o de Navarra, con sus taninos firmes y sus notas de pimienta negra y grosella, funciona igualmente bien. La Garnacha de campo de Borja o Calatayud, más afrutada y menos tónica, es perfecta si el filete no está muy hecho y se prefiere un vino más voluptuoso.

Si el filete va acompañado de una salsa de pimienta, mantequilla o pimientos del piquillo, el vino puede ser algo más potente: un Toro joven o un Monastrell de Yecla aportarán la potencia necesaria para no perderse junto a la salsa.

Un truco de taberna española: si el filete es de ternera o de añojo bien reposado, prueba con un Mencía fresco del Bierzo ligeramente enfriado (14-15°C). La frescura atlántica del Mencía y su elegancia frutal crean un maridaje sorprendente y delicioso, especialmente en verano.

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