¿Qué vino para un brunch?
Respuesta rápida
El brunch pide vinos ligeros, frescos y con cierta vivacidad: el Champagne y los Crémants son las elecciones naturales, pero también un Prosecco Superiore, un Cava brut nature, un Albariño gallego, un Sancerre fresco o un Rosado provenzal de buena acidez. Evitar los vinos pesados, tánnicos o de mucho alcohol a esta hora del día.
Respuesta detallada
El brunch es quizás el momento gastronómico donde el vino debe trabajar con más humildad y más elegancia al mismo tiempo. Es una ocasión que mezcla el desayuno y el almuerzo en un ambiente generalmente relajado, luminoso y cargado de la alegría de los domingos compartidos: huevos benedictinos, salmón ahumado, quesos suaves, frutas frescas, bollería, zumos y ese largo sobremesa de café y charla que va alargándose sin que nadie quiera irse. En este contexto, el vino debe ser un compañero de fondo —ligero, fresco, que acompañe sin imponer— y no un protagonista dominante.
El Champagne brut es la elección más clásica y más festiva: su burbuja fina, su acidez cortante y su carácter vinoso (especialmente en los Champagnes de pequeño récoltant con alta proporción de vinos de reserva) hacen de él el compañero perfecto del salmón ahumado, de los quesos cremosos y de los huevos. Un Blanc de Blancs de Chardonnay al 100% es especialmente elegante con los platos de pescado y mariscos del brunch anglosajón.
Para los que prefieren evitar el Champagne por presupuesto o por estilo, los Crémants son una alternativa excelente: el Crémant d'Alsace (fresco y floral), el Crémant de Bourgogne (más redondo y vinoso) y el Crémant de Loire (con notas de manzana y brioche) ofrecen la burbuja y la frescura del Champagne a precio muy más accesible. El Cava brut nature español —sin azúcar añadido— es otra opción de gran carácter a precio razonable.
Para los blancos tranquilos, el Albariño de Rías Baixas (fresco, salino, cítrico) combina perfectamente con el salmón y los mariscos. El Sancerre o el Pouilly-Fumé son opciones más elegantes para un brunch más formal. El Rosado provenzal seco y de gran acidez —un Bandol rosé o un Tavel— es también muy apropiado para la ocasión.